Racismo: explorando el prejuicio para la superación

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“No nacimos racistas, sexistas ni especistas. Nos hacen”.

Introducción

A pesar de la historia de violencia, esclavitud, discriminación y muerte a causa del racismo, no lo hemos superado del todo. Según la última conferencia mundial de la Amnistía Internacional y la ONU en Durban (Sudáfrica): “La discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia persiste y sigue siendo causa de violaciones de los derechos humanos, sufrimientos, desventajas y violencia”. El racismo se manifiesta en el ámbito escolar, en espacios públicos, laborales, partidos políticos, cargos de elección popular, detenciones arbitrarias de la policía, entre otros escenarios. La mayoría de las personas que pertenecen a un grupo racial se sienten discriminadas, con pocas oportunidades de desarrollo personal y progreso laboral.

En la actualidad se denuncia con frecuencia el racismo en Europa y como continente precursor y exportador del racismo doctrinario durante los siglos XVIII y XIX. Sin embargo, el racismo ha existido con anterioridad en América (prehispánica y precolombina) y en la Edad Antigua de otras partes del mundo. Si esto es verdad, entonces el racismo en la actualidad no puede ser una herencia colonial o producto de la globalización — como sugieren algunos estudiosos e inclusive en la última conferencia mundial en Durban: “Reconocemos que el colonialismo ha llevado al racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia, y que los africanos y los afrodescendientes, las personas de origen asiático y los pueblos indígenas fueron víctimas del colonialismo y continúan siéndolo de sus consecuencias”. , sino una tendencia biológica a discriminar a las personas distintas o diferentes. Es por esto que a pesar de las campañas educativas o de concientización, el prejuicio racista sigue latente en la sociedad.

Para superar el racismo y otras discriminaciones arbitrarias, es fundamental comprender sus causas primeras y porqué en el mundo se da con tanta facilidad, a pesar de las campañas educativas y los intentos de algunos científicos por refutar las teorías racistas.

Explorando el racismo

El prejuicio y la discriminación arbitraria

Un prejuicio es una idea u opinión preconcebida sobre alguien o algo, es decir, es una evaluación que no implica reflexión o análisis que cuestione su veracidad o falsedad. Puede ser positiva o negativa, por lo general es negativa cuando está dirigida hacia a las personas, a causa de la ignorancia, el adoctrinamiento cultural, el negacionismo y la falta de pensamiento crítico. El problema moral se da cuando los prejuicios están dirigidos hacia a las personas, pues en la mayoría de los casos desencadenan en discriminaciones arbitrarias.

No toda discriminación en sí misma es arbitraria, por ejemplo: contratar a un profesor de matemáticas y no hacerlo con una persona común y corriente, que no tiene dominio de las matemáticas. En este caso la discriminación está justificada y no es arbitraria, porque hay una persona que está capacitada para el trabajo. La discriminación arbitraria ocurriría si ambos están capacitados para enseñar, pero uno de ellos es tratado o considerado de manera diferente: en función de una característica irrelevante como el sexo, la raza u orientación sexual.

¿Por qué las discriminaciones arbitrarias son inmorales?

En un sentido moral, la igualdad consiste en reconocer, asumir y respetar de forma igual las características o facultades que son iguales en los individuos. Es un principio en ética que establece que los individuos y sus intereses básicos y relevantes, deben ser tratados de manera igual (al mismo nivel), porque son los mismos intereses aunque se den en individuos diferentes. Por ejemplo: si un cerdo y un humano tienen el mismo interés por vivir (interés básico), ambos intereses deben ser considerados al mismo nivel.

Por lo tanto, son las discriminaciones arbitrarias que violan el principio de igualdad (son inmorales; contra la moral), porque no existe una razón moral que justifique un trato diferente a los individuos involucrados.

Concepción de racismo

El racismo es un prejuicio que excluye moralmente a los humanos en función de la raza, es decir, es una discriminación moral (arbitraria) que está motivada por prejuicios o ideas preconcebidas. Por ejemplo: la idea que las razas de piel oscura son inferiores, que no tienen los mismos derechos que otras razas privilegiadas y en el peor de los casos: que solamente existen en el mundo para servir a una raza dominante. El racista cree que los intereses de otros sólo importan si resultan ser miembro de la raza a la que él pertenece y atribuye un significado moral, social y político a las razas; la noción que los rasgos raciales determinan la consideración moral y la inclusión sociopolítica.

La mayoría de la gente usa el concepto racismo sin saber explicar qué significa realmente e incluso algunos autores como Tzvetan Todorov, definen el racismo en dos tipos: el racismo como comportamiento y el racismo como ideología. Todorov en su libro “Nosotros y los otros: reflexión sobre la diversidad humana”, explica que el racista común no es teórico, no es capaz de justificar ni fundamentar su comportamiento. Se trata de un comportamiento antiguo que la mayoría de las veces está constituido por el odio y menosprecio a las personas que poseen características físicas distintas. En cambio, el racista ideológico no es necesariamente racista — en el sentido común que tiene la palabra — pues su punto de vista teórico puede no ejercer influencia en sus actos. Esto último es lo que Todorov denomina como racialismo. Un ejemplo de racialismo fue la ideología racista de los nazis: ellos creían que las actitudes, características, comportamientos y habilidades estaban determinados por la raza y se transmitían de generación en generación.

El racialismo es un movimiento de ideas nacido en Europa occidental, es un conjunto de preposiciones que forma una doctrina. Todorov distingue cinco características de una doctrina racialista:

  1. La afirmación de la existencia de razas

Consiste en la tesis de afirmar la real existencia de las razas, es decir, de agrupamientos humanos cuyos individuos poseen características físicas comunes. Esto se asimila a las especies animales y se plantea que entre dos razas hay una distancia, como lo sería entre un asno y un caballo. La distancia no es grande para impedir la reproducción, pero sí para establecer una frontera o un límite.

  1. La correspondencia entre características físicas y morales

Se refiere que la división del mundo en razas, corresponde a una división por culturas. La relación es de tipo causal, las diferencias físicas determinan las diferencias culturales.

  1. La acción del grupo sobre el individuo

El comportamiento del individuo depende del grupo racial cultural o étnico al que pertenece.

  1. La jerarquía única de los valores

Hay razas superiores y otras inferiores, esto dispone una jerarquización única de valores, capacidades intelectuales y cualidades físicas.

  1. Política fundada en el saber

Esta última característica corresponde a una conclusión o juicio racialista de las cuatro primeras. Es una extracción de un juicio moral y un ideal político, es aquí donde el racialismo se reúne con el racismo; la teoría da lugar a la práctica.

¿En qué se equivoca Todorov?

El concepto de raza es válido si es usado en ámbitos del conocimiento, por ejemplo: la ciencia. El problema radica en considerar el concepto de raza como un ente real y hacer distinciones o jerarquías morales en base a clasificaciones científicas o biológicas. Clasificar a los humanos en función de su raza, biología o genética, no es racismo como algunos autores sugieren. El problema es creer que la raza determina nuestra conducta o comportamiento, manera de pensar o mentalidad y por tanto discriminar moralmente a alguien por su raza. La primera característica de una doctrina racialista – según Todorov – no cumple para ser considerado racismo.

La diferencia que hace Todorov entre racismo como comportamiento y racismo ideológico es sutil. No son identidades o pertenecen a categorías diferentes, porque en ambas implica una idea previa a la acción o conducta. El comportamiento racista no puede darse de manera automática, sin una mentalidad o idea previa que motive la conducta racial. El racismo ideológico sería una parte más elaborada de la mentalidad racista, que intenta justificarse en supuestas jerarquías biológicas o axiologías raciales con pretensiones científicas.

Factor biológico

Después de la Segunda Guerra Mundial, algunos filósofos creyeron que las refutaciones científicas a las teorías racistas serían suficientes para superar el racismo. Sin embargo, a pesar de las campañas de concientización y educación, el racismo se esparció y se materializó en las instituciones.

¿Cómo es posible que el racismo persistiera hasta el día de hoy, a pesar de las campañas de educación y las reiteradas refutaciones científicas a la supuesta jerarquía biológica?

El racismo y en general la existencia de las discriminaciones arbitrarias, no tienen un origen puramente cultural o educacional, sino también un factor biológico predominante. Existe una gran cantidad de evidencia que respalda la conclusión de que existe una influencia genética en la conducta, incluso aquellas que dividen a los seres humanos en grupos (en función de rasgos físicos, culturales,…) y tienden a favorecer a los miembros. La aversión al extraño está enraizada en nuestra fisiología, pero no es una tendencia determinista, la tendencia puede ser reeducable si es canalizada por medio de la cultura o la educación.

Racismo en la Edad Antigua

Desde el principio de los tiempos el ser humano ha manifestado rechazo y desprecio por las personas diferentes, incluso con miembros del mismo grupo étnico. El rechazo a lo extraño es una tendencia inherente a nuestra naturaleza, que ha originado diversas discriminaciones arbitrarias hacia individuos que no cumplen con las características o cualidades preferidas.

Si bien el concepto racismo es un concepto moderno, que está asociado al racialismo (racismo ideológico o doctrinario), también existe y existió en su forma más primaria.

Algunos ejemplos de racismo:

  • En el antiguo Egipto se esclavizaban a los nubios, porque se consideraba que su color de piel era inferior.
  • En Roma se capturaban prostitutas y esclavos, que provenían de lugares lejanos, exponiéndolos como seres exóticos en zoológicos humanos.
  • En la India cuando fue conquistada por los Arios, se aplicaba un sistema de castas para evitar el mestizaje con los aborígenes.
  • Los espartanos aplicaban leyes raciales con el objeto de mejorar el sustrato racial.

Racismo en América prehispánica y precolombina

El racismo no sólo queda reflejado mediante la expresión conceptual de las palabras, sino también a un nivel más primitivo mediante tradiciones orales estereotipadas en forma de mitos, como sucedió en América prehispánica y precolombina. Existieron comportamientos discriminatorios; sexistas, etnocentristas y racistas.

Algunos ejemplos de racismo:

  • Un mito central en las tres grandes civilizaciones antes de la llegada de los españoles, señalaba como superiores y dignos de gobernar a los hombres de raza más blanca. Se formaron sistemas de castas privilegiadas; razas más blancas de señores, que prevenían de lugares más nórdicos o elevados.
  • Se sabe que en México Prehispánico los dominantes eran más claros, la piel clara estaba valorizada como una señal de nobleza.
  • Durante la época prehispánica en Guatemala, existían indígenas que consideraban a otros como inferiores, y luego de la conquista española se desarrolló una discriminación hacia el indígena guatemalteco, que eran llamados “indios”. El lenguaje racista aún predomina en Guatemala, aún se dirigen a los indígenas y garífunas como “indios y negros”.

Si el racismo existía con anterioridad al descubrimiento de América y en otras partes del mundo, entonces no puede ser una herencia colonial ni producto de la globalización. Lo razonable sería pensar que el racismo ideológico de los europeos ayudó a profundizar o reforzar la mentalidad racista, que ya existía con anterioridad.

Educación moral; la solución objetiva y racional al problema del racismo

La banalidad del mal

Si bien la tendencia biológica nos motiva a agruparnos y dividirnos en función de ciertas características, también hay evidencias ( 1 , 2 , 3 ) que los humanos tenemos un sentido moral innato a nuestra naturaleza. Los estudios señalan que la moralidad tiene un origen biológico y evolutivo, que aparece en los seres humanos y en otros animales (principalmente mamíferos). Ambas tendencias pueden prosperar o una puede anularse, dependiendo de la educación y el contexto social.

Los humanos que discriminan a otros en función de la raza, especie, sexo, orientación sexual u otra característica irrelevante, no son malas personas o tienen una maldad inherente. El problema radica en la educación o el adoctrinamiento cultural que recibimos, pues nubla el razonamiento moral o la empatía. Nos inculcan desde temprana edad los prejuicios y hábitos de comportamiento, que configuran nuestra forma de pensar y actuar con los demás. Un ejemplo que ilustra esta situación es el caso de Adolf Eichmann, que expuso la filósofa Hanna Arendt en su libro Eichmann en Jerusalén y el concepto de Banalidad del mal; que explica que algunos individuos pueden cometer injusticias y ser personas normales (sin poseer trastornos o rasgos de psicopatía) o ser personas empáticas y justas con los miembros del grupo étnico al que pertenece.

El problema y la solución: la educación

La primera educación que recibimos ocurre en la niñez, nos inculcan una serie de creencias de cómo ver el mundo y a las demás personas. Cuando las ideas se instalan a una edad temprana, es más difícil erradicarlas en la adultez y por eso solemos aferrarnos a las creencias más antiguas que han moldeado nuestra vida. Reaccionamos con rechazo u hostilidad cuando alguien cuestiona o critica nuestra manera de pensar o ver el mundo. Es por ésta razón que cuando cuestionamos ciertas actitudes o pensamientos que llevan más tiempo arraigados en la sociedad, algunos individuos reaccionan de esa manera.

¿Cuál es la finalidad de la educación en el contexto de las transformaciones sociales?

Las sociedades del planeta están experimentando profundas transformaciones y ello exige un cambio en la educación que estamos impartiendo, sobre todo en temas relacionados a los Derechos Humanos y la dignidad humana. La mayoría de las políticas públicas se centran en acciones correctivas, reformas constitucionales y legales, con el objeto de eliminar la injusticia. Pero son medidas paleativas que no resuelven el problema de fondo, sino que tratan las consecuencias o los síntomas del problema. Un claro ejemplo son las acciones correctivas a la delincuencia; a pesar del aumento del número de la fuerza policial y la intensidad en las sanciones, el delito sigue cometiéndose.

¿Qué tipo de educación podría solucionar las discriminaciones arbitrarias como el racismo?

En este ensayo me refiero a la Educación Moral en dos ámbitos: colectiva; que consiste en concienciar a los demás desde la temprana edad (incluyendo la adultez) sobre los principios fundamentales que rigen la ética, como por ejemplo: el principio de igualdad y el respeto moral a la persona. El desmantelamiento de mitos y prejuicios que giran sobre los individuos discriminados. Individual; promover y garantizar la voluntad reflexiva y crítica de la información.

La educación moral es un instrumento necesario para motivar un cambio de consciencia y de acciones conformes a la nueva forma de ver a las personas; individuos con intereses propios que deben ser tenidos en cuenta. Si no hay un cambio de mentalidad, no habrá por consiguiente un cambio de actitudes y hábitos.

La educación que se propone no es común en el plano familiar y tampoco escolar, nos dicen que debemos respetar a las personas, pero no nos explican las razones ni motivan un móvil de deber moral. Además suele haber arbitrariedad en el respeto a las personas; nos guiamos por la inercia social o cultural, pero no por la ética propiamente tal. Si esto fuera así, tendríamos que incluir en el respeto moral a otros individuos marginados que pocas veces tienen la oportunidad de ser visualizados, por ejemplo: los demás animales.

La mayoría de las personas no sabe explicar las razones que existen para oponerse al racismo, no entienden a cabalidad los principios filosóficos, éticos o lógicos que fundamentan el deber moral. Lo que predomina es una inercia social o cultural; se evitan las actitudes o comportamientos racistas porque es la norma aceptada, no porque exista un motor ético que motive el respeto a la persona.

Conclusión

Es irrelevante si hablamos de racismo europeo; que tiene por objeto conformar una doctrina discriminatoria en función de la raza o si hablamos de un racismo primario; que consiste en un comportamiento racista, pero que incluye una idea previa a la conducta (independiente de su grado de elaboración). No son identidades diferentes, por lo tanto podemos hablar de racismo con propiedad en ambos casos.

El racismo existe con facilidad en el mundo por factores que son comunes en las sociedades humanas, entre ellos: el factor biológico; la predisposición genética, el adoctrinamiento sociocultural; la educación racista, la falta de educación moral, el negacionismo y falta de pensamiento crítico.

Si observamos con atención, la mayoría de los factores son de tipo social y tan sólo uno es de tipo biológico. Es por esto que las investigaciones insisten que a pesar de la predisposición biológica, no es una tendencia determinista, pues puede ser canalizado por medio de la cultura (artes, deportes) y la educación (moral, humanista, científica, política).

Educar es la clave

Sin educación para el desarrollo humano, difícilmente llegaremos a tener una sociedad mejor. Como bien señaló Nelson Mandela:

“La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo”

Para solucionar un problema de raíz, lo racional y efectivo es atender las causas que lo origina y no sus síntomas o consecuencias. Si por medio de la educación nos inculcan los prejuicios, entonces resulta razonable que por medio de la educación podemos eliminarlos. El progreso moral ocurre primero en la mentalidad de las personas, luego se refleja en nuestros hábitos, costumbres y leyes. Por ésta razón la educación moral es la piedra angular para que haya un cambio de paradigma moral sobre las injusticias.

Bibliografia complementaria
Martín Sagrera. (1988). Los racismos en las Américas: una interpretación histórica. España: IEPALA.
Immanuel Kant. (2007). Fundamentación de la metafísica de las costumbres. Madrid: Edición de Pedro M. Rosario Barbosa.
Juan Manuel Sánchez Arteaga. (2007). La biología humana como ideología: el racismo biológico y las estructuras simbólicas de dominación racial hacia fines del siglo XIX. THEORIA, 23, 107-124
Thomas J. Bouchard. (2004). Genetic Influence on Human Psychological traits. American Psychological Society, 3, 4.
Peter Wade. (2000). Raza y etnicidad en Latinoamérica. Quito-Ecuador: Ediciones ABYA-YALA.
Tzvetan Todorov. (2003). Nosotros y los otros: reflexión de la diversidad humana. México: Siglo xxi editores.
José Santos Herceg. (2010). Immanuel Kant: Del racialismo al racismo. Thémata, 43, 14.
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