Veganismo

El veganismo es un principio ético que rechaza la explotación del resto de animales para fines humanos. El término fue creado por Donald Watson en 1944 para diferenciar el vegetarianismo (que es una dieta) de un principio que se abstuviera del consumo absoluto de animales no humanos. La definición oficial fue aclarada por Leslie Cross, publicada en 1951 por la Vegan Society. El veganismo busca la liberación de los demás animales de la dominación humana.

El veganismo reconoce el valor intrínseco y la condición de persona de los animales no humanos. Es un principio que da tratamiento al prejuicio especista: la idea de que los [demás] animales existen para nuestro servicio, por no pertenecer a la especie humana. Quienes asuman dicho principio son veganos, todo lo demás es simplemente coherencia. Los veganos rechazamos la explotación de los animales no-humanos, por tanto en nuestra vida cotidiana no somos partícipes de la causa directa de su explotación.

El veganismo es una extensión del principio de igualdad; los intereses iguales o similares deben ser tratados de la misma manera, sin importar la raza, sexo, especie, condición económica o social del individuo. Ellos poseen los mismos intereses básicos que los humanos: el interés por vivir, el interés por no sufrir y el interés por vivir en libertad, por tanto no existe razón para negarles los mismos derechos básicos que reconocemos en los humanos, si son los mismos intereses.

¿Son malas personas quienes usan o explotan a los demás animales?

Los humanos que explotan a los demás animales no son malas personas o tienen una maldad intrínseca. Fueron educados o adoctrinados en la cultura especista, de igual manera como fueron educados los racistas o sexistas. Tal como mediante la educación son inculcados los prejuicios, por medio de la educación pueden erradicarse. Por tanto, para abordar el problema del especismo en nuestra sociedad, así como de cualquier otro prejuicio, es necesaria la educación moral.

Si queremos liberar a los demás animales de la opresión humana, lo primero que debemos hacer es educar que ellos no son medios, cosas o recursos para nuestros fines. Esto puede ser comprendido por cualquier persona que esté interesada en esta cuestión, para alguien que le importe realmente los no-humanos, necesariamente aplicará una coherencia. Esto es fundamental, porque la gente no hará cambios si sigue creyendo que los animales no humanos existen para nuestro servicio, sus acciones o decisiones tienen relación con su mentalidad. Por tanto, si cambiamos la mentalidad que hace creer que el resto de animales sólo existen en el mundo para satisfacer nuestros deseos, lo lógico es que la explotación animal sea abolida. 

¿Cuál derecho deberíamos reconocer y asumir en los animales no humanos?

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Existe un prejuicio que hace creer a la gente que los demás animales sólo existen en el mundo para servir a los humanos, esta creencia se refleja en el estatus de propiedad que padecen. Ese estatus de propiedad hace imposible que las leyes puedan abolir su esclavitud o explotación, ellos son considerados como meras cosas o recursos para nuestros fines. Por tanto, para que las leyes realmente tengan un efecto abolicionista sobre los demás animales, primero debemos eliminar la mentalidad que lo origina.

El profesor y abogado estadounidense Gary Francione en su libro Introducción a los Derechos Animales, postula que los demás animales tienen un derecho fundamental a no ser tratados como propiedades de los humanos. Es un derecho fundamental porque es una condición previa para la posesión de más derechos. Su estatus de propiedad no permite que sus intereses sean considerados en el ámbito legal, porque las propiedades se protegen a través del derecho de propiedad. Si tomamos en serio sus intereses y reconocemos que ellos no son cosas u objetos, entonces debemos reconocerles éste único derecho.

Los animales no humanos no tienen interés en ser tratados como propiedades de los humanos, ellos no quieren ser sometidos contra su voluntad. Si los humanos tienen el derecho a no ser tratados como propiedades (esclavos o meras mercancías), entonces estamos obligados moralmente a considerar los intereses del resto de animales con el mismo peso que tomamos los nuestros. Negar ese derecho fundamental es una discriminación arbitraria que no está justificada moralmente y además es una flagrante violación al principio de igualdad.

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¿Cuál es la diferencia entre el vegetarianismo y veganismo?

El vegetarianismo es una dieta que se abstiene de consumir productos de origen animal, de forma parcial o total. Las motivaciones para adoptar esta dieta pueden ser asuntos de salud, medio ambiente, los demás animales, entre otras. Por su parte, el veganismo es un principio ético que rechaza toda forma de explotación animal no humana: busca la liberación del resto de animales de la dominación humana.

Un vegetariano puede no consumir ningún producto de origen animal, pero esto no lo hace ser vegano necesariamente, porque ser vegano implica reconocer la condición de persona de los demás animales, por tanto, hará lo posible por rechazar su participación en la explotación animal no humana. Sucede algo similar con la gente que no participa en la violación de los derechos de los homosexuales o las mujeres, no todos entienden y aceptan los principios morales como la igualdad o de igual consideración, pero lo hacen por otros motivos que no tienen relación a la ética. Esto no quiere decir que los vegetarianos apoyen de forma consciente la explotación de los animales no humanos, pueden estar en una etapa de transición al veganismo.

El veganismo es un principio ético que rechaza la dominación humana hacia los demás animales, todo lo demás es simplemente coherencia.

¿Los veganos son radicales y agresivos?

Toda idea que cuestione lo establecido, las leyes o lo tradicional, en un principio será considerado como agresivo o ridículo. Históricamente ha sucedido con las minorías o con los abolicionistas de la esclavitud humana.

Se suele decir que los veganos tenemos una postura extremista o radical. Además, se nos acusa de imponer nuestras ideas a otros. Al respecto, cabe precisar algunas cuestiones. Primero, cuando aseveran que un vegano es “radical”, lo hacen atribuyéndole una connotación negativa a dicho concepto, no se tiene en cuenta su verdadero significado. Ser radical significa propender a atacar la raíz de un problema, y no sus consecuencias. En ese aspecto, efectivamente, los veganos somos radicales. Por otro lado, cuando nos dicen que tratamos de imponer a otras personas nuestras ideas, ignoran el hecho que desde el especismo ellos imponen daño a seres inocentes que no pueden defenderse, a ser sometidos a esclavitud y, entre otras consecuencias, a su asesinato.

Es necesario precisar que el veganismo no es un estilo de vida, sino un principio ético: es un deber moral. De la misma manera que estamos obligados moralmente a respetar a las mujeres, a los homosexuales, a los humanos de piel negra, o a cualquier ser humano sin distinción, estamos obligados a respetar a los demás animales; porque al igual que los humanos, valoran su vida, su integridad y libertad, aunque nadie más lo hiciera. 

Existen veganos agresivos, así como también existen defensores de los derechos humanos que son agresivos cuando se trata de la violación de los derechos humanos. Pero esto no es un problema del veganismo en sí mismo ni de la defensa de los derechos humanos, sino de quienes lo defienden, las estrategias o el tipo de activismo que utilizan para educar a la gente.

¿Es compatible la práctica del veganismo en nuestra vida diaria?

Absolutamente. De igual forma como es compatible respetar a las mujeres, a la gente de piel negra o a los homosexuales, también es compatible respetar a otros animales. Simplemente se requiere información para llevarlo a cabo.

En el ámbito de la alimentación, no hay ninguna necesidad de utilizar otros animales para obtener los nutrientes que requerimos. La alimentación vegana está respaldada por numerosas instituciones o asociaciones de la salud, entre ellas, la AND (American Nutricion and Dietetic) la más importante del mundo, que reúne a más 75 mil profesionales de la salud. Se ha respaldado de forma científica la alimentación vegana, solo requiere una planificación adecuada e informarse de manera básica sobre nutrición.

En otros ámbitos (vestimenta, entretención,…) es completamente reemplazable por productos sintéticos, orgánicos o actividades que no involucren la utilización de animales no-humanos. Por tanto, no existe una necesidad real de explotarlos y aunque existiese una necesidad, no está justificado moralmente, al igual que no está justificado explotar a seres humanos, aunque esto signifique beneficiarnos.

La igualdad debe expandirse hacia los demás animales

 

Lo único relevante para considerar moralmente a alguien, es su capacidad de sentir. La sintiencia nos hace distintos de las cosas u objetos, nos hace poseer consciencia de nosotros mismos y de lo que nos rodea. Pero a pesar de que la sintiencia y la conciencia está demostrada o deducida en la mayoría de los animales no-humanos, se les trata como algo que no son: cosas o recursos para nuestros fines.

Si realmente nos tomamos en serio el principio de igualdad, no deberíamos discriminar en función de la especie. La especie no tiene relevancia moral, es una abstracción que usamos para identificar a individuos evolutiva o genéticamente distintos.

Si crees que el resto de animales no son medios o recursos para fines humanos, entonces hazte vegano.

Autor Nicole Sandoval Cañas

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